1. ¡¿Quién hay?!

Aunque no ocurre con todos, la mayoría de perros son vigilantes por naturaleza. Probablemente no será la primera vez que ante un mínimo ruido en la puerta tu perro empieza a ladrar de forma exaltada preguntándose quién debe haber ahí... 

2. No paran de darte besos

A veces pueden ser un poco persistentes en su intento por recibir atenciones besándote en exceso hasta que llenan tu cara de dulces babas. A veces incluso se pueden llegar a exceder metiendo su lengua dentro de tu nariz o boca. 

3. Eternos cachorros

Aunque tu perro sea adulto o incluso de edad avanzada siempre va a comportarse como un bebé, es una de las cualidades más dulces más dulces que tienen los perros: son muy activos y juguetones. Encuentra el tipo de juguete perfecto para él y anímale siempre a mantener esta actitud divertida. 

4. Desprecian su cama y prefieren el suelo

Efectivamente. Te has pasado una hora montándola, la has lavado con todo tu cariño, ¡y él se tumba en el suelo! 

5. Son un poco acosadores cuando hay comida de por medio

Lo cierto es que todos sabemos que ocurre cuando un perro escucha el sonido plástico de una bolsa de patatas. Entonces se vuelven tremendamente obedientes y ponen una carita de pena más dulce... A veces no acaban de controlar las distancias.